Reina con una marca verde junto a cría operculada

Ciclo de vida de la abeja: huevo, larva, ninfa y adulto, días de desarrollo de cada casta y cuánto vive una abeja en España

Ciclo de vida de la abeja día a día: huevo, larva y ninfa, 16, 21 o 24 días según la casta, abejas de verano e invierno en España y la varroa en la cría.

El ciclo de vida de la abeja de la miel (Apis mellifera) tiene cuatro fases: huevo, larva, ninfa y adulto. De la puesta al nacimiento pasan unos 16 días en la reina, 21 en la obrera y 24 en el zángano. Ya adulta, una obrera de primavera o verano vive en torno a mes y medio; una nacida en otoño aguanta hasta la primavera siguiente. En España esas cifras de manual se cruzan con un clima que no es uno: la cría no se para igual en Soria que en Almería, y el verano del sur pesa tanto como el invierno del norte.

Esos días permiten calcular cuándo nacerá una reina, cuánto tarda un núcleo en recuperarse o cuántos días enjaular la reina antes de un tratamiento con ácido oxálico. Este artículo sigue la vida de una sola abeja, de la celda al campo. Cómo se reparten las tareas y cómo se organiza la colmena entera está en el artículo sobre la colonia de abejas.

¿Cuáles son las fases del ciclo de vida de la abeja?

La abeja es un insecto de metamorfosis completa, como la mariposa o el escarabajo. La larva no se parece en nada al adulto: es un gusano blanco, sin patas ni ojos, que solo come y crece. Toda la transformación ocurre después, encerrada bajo el opérculo.

El huevo: tres días

La reina pone un huevo en el fondo de cada celda, pegado por un extremo. Según los apuntes de apicultura de la Universidad de La Laguna, mide unos 1,5 a 1,6 mm de largo y 0,3 mm de ancho, y pesa unos 0,16 mg. El primer día está de pie; luego se va inclinando y al tercer día queda tumbado en el fondo de la celda. Esa postura es un reloj: un huevo derecho es de ayer, uno tumbado está a punto de eclosionar.

En las tres castas la fase de huevo dura tres días.

La larva: seis días comiendo

Al cuarto día sale la larva, que flota en el alimento que depositan las nodrizas. Crece muy deprisa, mudando la piel varias veces, y se curva en forma de C en el fondo de la celda. Cuando ya la llena, estirada, las obreras cierran la celda: los apuntes de La Laguna describen el opérculo como una mezcla de cera, miel y polen. A partir de ahí hablamos de cría operculada; huevos y larvas sin tapar son la cría abierta.

El opérculo de obrera es plano; el de zángano, abombado y más ancho.

La ninfa: la metamorfosis bajo el opérculo

Ya encerrada, la larva hila un capullo de seda contra las paredes de la celda, se estira y entra en la fase de prepupa y luego de ninfa (o pupa). Los tejidos larvarios se deshacen en gran parte y se reconstruyen como cabeza con ojos compuestos y antenas, piezas bucales, tres pares de patas y dos pares de alas.

La ninfa es al principio blanca. Como describe la guía de campo de Penn State, lo primero que se colorea son los ojos, que pasan de blancos a rosados, morados y pardos; después oscurece el resto del cuerpo. Si abres una celda operculada de obrera y ves una ninfa de ojos rosados, aún le queda alrededor de una semana; si ya tiene el cuerpo gris, nacerá en uno o dos días.

El adulto: el nacimiento

Al final, la abeja adulta corta el opérculo con las mandíbulas y sale. Ya no crece. El capullo de cada generación queda pegado a la celda, que con los años se estrecha y oscurece: por eso se renueva la cera del nido de cría.

¿Cuántos días tarda en nacer una abeja?

Los apuntes de La Laguna dan las mismas duraciones medias que la mayoría de los manuales: 16 días para la reina, 21 para la obrera y 24 para el zángano. La parte que se ve en una revisión es corta; la mayor parte del desarrollo transcurre bajo el opérculo.

El calendario de la obrera, la casta que más verás en los cuadros, es este:

Días desde la puesta Fase Qué ves en el cuadro
1 a 3 Huevo Un huevo blanco en el fondo, de pie el día 1, tumbado el día 3
4 a 6 Larva joven Larva pequeña en un charco de alimento blanquecino; es la edad útil para criar reinas
7 a 9 Larva mayor Larva en C que llena el fondo; el día 9, aproximadamente, se opercula
10 a 12 Prepupa Celda tapada; dentro, capullo y larva estirada
12 a 20 Ninfa Celda tapada; ojos que pasan de blancos a pardos y cuerpo que oscurece
21 Nacimiento La obrera corta el opérculo y sale

Tres consecuencias prácticas salen de esta tabla:

  • Un cuadro de cría operculada de obrera habrá nacido entero en 12 días como mucho. Es la cuenta que hay que tener en la cabeza cuando se forma un núcleo o se calcula un tratamiento.
  • Una reina se desarrolla cinco días antes que una obrera pese a ser más grande: su ninfa dura unos 7 días. Por eso una colonia huérfana puede tener reina virgen en menos de dos semanas a partir de una larva joven. Las cifras de la reina, su fecundación y su puesta están en el artículo sobre la abeja reina.
  • El zángano es el más lento, con una ninfa de unos 15 días. Ese plazo largo es el que aprovecha la varroa, como se ve más abajo.

Son medias: con frío, o con pocas abejas para calentar, la cría se retrasa un día o más.

Reina, obrera o zángano: ¿qué decide el destino de una larva?

El sexo depende de la fecundación del huevo

La reina guarda en la espermateca el semen de los zánganos con los que se apareó y decide, al poner, si libera espermatozoides o no. Del huevo fecundado sale una hembra, obrera o reina; del huevo sin fecundar, un macho. Lo que guía a la reina es el tamaño de la celda: en la celda de obrera pone huevos fecundados, y en la celda de zángano, más ancha, huevos sin fecundar. Una reina que no llegó a fecundarse o que ha agotado su semen, o unas obreras ponedoras, solo pueden dar zánganos; una reina mal fecundada da cada vez más.

La casta depende de la alimentación: jalea real o papilla de obrera

Una larva de reina y una de obrera salen de huevos iguales. Lo que cambia es la comida y la celda. Según los apuntes de La Laguna, todas las larvas reciben jalea real durante los tres primeros días de vida larvaria. Después, las de obrera y las de zángano pasan a una mezcla de polen y miel, el pan de abeja, mientras que las de reina se alimentan solo de jalea real durante todo su desarrollo, en abundancia, dentro de la realera.

La jalea real la segregan las glándulas hipofaríngeas y mandibulares de las nodrizas jóvenes, que son a la vez quienes deciden, celda a celda, qué recibe cada larva. La realera, grande, vertical y en forma de cacahuete, es la señal visible de esa decisión.

Lo que dice la investigación

En 2011 se propuso que la royalactina, una proteína de la jalea real, era la sustancia que «hace» reinas. Anja Buttstedt y su equipo de la Universidad de Halle repitieron los ensayos y lo rebatieron en Nature en 2016: cuenta el conjunto de la dieta, su cantidad y su composición, no una molécula aislada. Dos trabajos ayudan a entender cómo la comida se convierte en destino:

  • Epigenética. Kucharski y colaboradores (Science, 2008) redujeron con ARN de interferencia, en larvas recién nacidas, la expresión del gen Dnmt3, que pone marcas de metilación en el ADN. La mayoría de esas larvas nacieron como reinas con ovarios desarrollados, como si hubieran comido jalea real. La alimentación cambia qué genes se leen, no los genes en sí.
  • Lo que comen las obreras. Mao, Schuler y Berenbaum (Science Advances, 2015) encontraron que el ácido p-cumárico, omnipresente en la miel y el pan de abeja que se añaden a la papilla de las obreras, altera la expresión de genes ligados a la casta; las larvas criadas en laboratorio con jalea real enriquecida en esa sustancia desarrollaron ovarios más pequeños.

El límite de los tres días

Una larva de obrera de uno o dos días aún puede convertirse en reina si las obreras construyen sobre ella una realera de emergencia y la inundan de jalea. Cuanto más vieja es la larva, más tiempo ha comido como obrera y peor reina saldrá. Por eso, para dar a una colonia huérfana la posibilidad de criar, se le pone un cuadro con huevos y larvas recién nacidas, y por eso en el traslarve se buscan larvas de menos de 24 horas. El método completo está en el artículo sobre cría de reinas.

¿Por qué importa la temperatura de la cría?

La metamorfosis solo sale bien en un margen estrecho de temperatura. Kleinhenz y colaboradores (Journal of Experimental Biology, 2003) midieron que las celdas de cría se mantienen de media entre 33,6 y 35,1 °C, gracias a obreras que calientan contrayendo los músculos del vuelo, pegadas a los opérculos o metidas en celdas vacías entre la cría.

Que la cría nazca no quiere decir que nazca igual de bien. Jürgen Tautz y su equipo (PNAS, 2003) criaron ninfas a 32, 34,5 y 36 °C, tres temperaturas que se dan en colmenas reales. Nacieron en la misma proporción, pero las abejas criadas a 32 °C completaban solo una quinta parte de los circuitos de danza y rendían peor en pruebas de aprendizaje que las criadas a temperaturas más altas. La temperatura durante la ninfa marca el comportamiento de la abeja adulta.

En España el problema suele ser el contrario: el calor. En el colmenar experimental de la Universidad de Córdoba, Gil-Lebrero y colaboradores (Sustainability, 2020) registraron una media de 34,3 °C en el nido de cría durante dos años, con máximas exteriores de hasta 47,3 °C. La colonia lo consigue, pero a costa de agua y de trabajo, y señalan que en la abeja ibérica los periodos sin cría son más probables en verano que en invierno.

En la práctica: revisiones cortas en las mañanas frías de marzo en la Meseta, y sombra y agua cerca en la campiña andaluza o el valle del Ebro en verano.

¿Cuánto vive una abeja?

La duración de la vida depende de la casta y, en las obreras, de la estación en que nacen.

Casta Vida adulta aproximada Qué la limita
Obrera de primavera y verano unos 45 días El trabajo: cría, construcción y pecoreo
Obrera de otoño (abeja de invierno) varios meses, hasta la primavera Llega al final del invierno y relanza la cría
Zángano de 20 a 40 días si no se aparea Muere al aparearse o es expulsado al cortarse el néctar
Reina de 4 a 5 años; rinde bien 2 o 3 Agotamiento del semen y de la puesta

Los 45 días de la obrera de temporada y la vida de la abeja de otoño «hasta la primavera siguiente» son los de los apuntes de La Laguna, que dan a la reina una vida de 4 a 5 años pero aconsejan cambiarla tras dos floraciones, porque la puesta decae. Para los zánganos, la revisión de Juliana Rangel y Adrian Fisher (Apidologie, 2019) indica que los que no se aparean viven normalmente entre 20 y 40 días después de nacer.

No solo el pecoreo gasta a una obrera de verano: las nodrizas consumen sus reservas de proteína para producir jalea, y una colonia con mucha cría y poco polen fresco tiene abejas de vida más corta.

Las tareas de la obrera según su edad

Una obrera no hace lo mismo toda su vida. Empieza en el centro del nido y termina en el campo, en el oficio más peligroso. Los apuntes de La Laguna lo resumen en tres etapas: limpieza durante los primeros cinco días y cuidado de la cría hasta el día 10; producción de cera y vigilancia entre los días 10 y 20, y pecoreo desde el día 21, cuando las glándulas de cera y de jalea se atrofian. Brian Johnson (Behavioral Ecology and Sociobiology, 2010) da un reparto parecido: nodrizas de unos 4 a 12 días y abejas «de edad media» de unos 12 a 21 días.

El cuadro detallado de tareas está en el artículo sobre la colonia de abejas enlazado al principio. Aquí interesa la parte del ciclo de vida: el horario no es fijo. Johnson recoge que, si faltan abejas jóvenes, alrededor del 20 % de las pecoreadoras recuperan la capacidad de criar, y si faltan pecoreadoras, abejas jóvenes salen antes al campo.

Detrás de ese reloj hay dos señales químicas que van en sentido contrario. La hormona juvenil sube cuando la abeja madura hacia el pecoreo. La vitelogenina, una proteína de reserva que las nodrizas usan para fabricar jalea, es la proteína más abundante en la hemolinfa de las nodrizas, entre el 30 y el 50 % del total según Ihle, Amdam y colaboradores (Experimental Gerontology, 2015), y baja al empezar el pecoreo. Johnson describe cómo cada una frena a la otra: mientras una abeja tiene mucha vitelogenina, sigue dentro.

Abejas de verano y abejas de invierno en España

Qué hace distinta a una abeja de invierno

Las abejas que nacen al final de la temporada no son simplemente abejas que trabajan menos. Döke, Frazier y Grozinger (Current Opinion in Insect Science, 2015) las describen como un estado fisiológico propio, con cuerpo graso desarrollado, más reservas y menos hormona juvenil, cuya entrada y salida dependen del clima, de la fisiología y de la colonia. Johnson añade que se parecen a las nodrizas por su alta vitelogenina y cita abejas de invierno que pecoreaban con más de 280 días de vida.

La vitelogenina no es solo una reserva. Seehuus, Amdam y colaboradores (PNAS, 2006) comprobaron que, al reducir con ARN de interferencia la producción de vitelogenina en obreras, estas resistían peor el estrés oxidativo, uno de los motores del envejecimiento. Una proteína que en otros insectos sirve para fabricar huevos se ha convertido en la abeja obrera, que casi nunca pone, en una protección para vivir más.

Cómo cambia según la región

En España no hay una sola «abeja de invierno», porque no hay un solo invierno:

  • Meseta norte, Pirineo, Sistema Ibérico y montaña. El esquema clásico: la colonia cría sus abejas de invierno en septiembre y octubre, la reina para de poner con las heladas y el racimo pasa varios meses sin cría o casi. Aquí la diferencia entre abeja de verano y abeja de invierno es nítida.
  • Cornisa cantábrica. Inviernos más suaves pero húmedos; la cría se para menos tiempo y, con brezo o hiedra tardíos, la colonia sigue criando en otoño.
  • Costa mediterránea, Andalucía baja y Canarias. La reina sigue poniendo algo casi todo el invierno. Los apuntes de La Laguna señalan que en Canarias la actividad no cesa en invierno y se ven zánganos todo el año. La colonia mezcla abejas longevas y abejas de vida corta, y la frontera es borrosa.
  • El verano del sur como segundo invierno. Gil-Lebrero y colaboradores describen en Córdoba dos picos de cría, uno mayor en primavera y otro menor en otoño, y periodos sin cría más probables en verano. Con el agostamiento, la colonia envejece sin relevo: las abejas que la sostienen en julio y agosto no se renuevan, y el empuje de otoño, si llueve, es el que produce las abejas que deben llegar a la primavera. Por eso alimentar con proteína o jarabe en ese momento puede ser decisivo; cómo hacerlo es el tema de la alimentación de apoyo, que conviene plantear antes de que la colonia se quede sin cría.

Por qué el final del verano decide el invierno

Las abejas de invierno nacen precisamente cuando la varroa está en su máximo, porque la población de ácaros sigue alta mientras la de abejas baja. La guía técnica del Ministerio de Agricultura (2019) advierte que, si no se trata en ese periodo crítico, las abejas invernantes «nacerán dañadas y muy debilitadas». Son abejas que no viven los meses que deberían, y la colonia se vacía en pleno invierno con las reservas intactas.

Los zánganos: una vida para la reproducción

El zángano nace a los 24 días de la puesta, sin aguijón, sin cestillo de polen y con unos ojos enormes que se tocan en lo alto de la cabeza. No es fértil al nacer. Según la revisión de Rangel y Fisher, empieza los vuelos de orientación unos 5 a 8 días después de nacer, y los distintos estudios sitúan su madurez sexual entre los 6 y los 16 días.

Durante esos días lo alimentan las obreras y luego se alimenta él mismo de la miel de la colmena. Cuando madura, vuela por la tarde a las zonas de congregación de zánganos, donde espera a las reinas vírgenes de los colmenares de alrededor. Si consigue aparearse, muere en el acto. Si no, vuelve a casa y repite, hasta que la colonia decide que sobra.

Esa decisión depende del néctar, no del calendario. Los apuntes de La Laguna llaman «matanza de zánganos» a la expulsión que ocurre en los climas fríos al entrar el otoño. En buena parte del sur puede adelantarse al verano, con el corte de la floración; en el norte, con el brezo o la zarza, se retrasa.

Para quien cría reinas, sin zánganos maduros no hay buenas fecundaciones: hay que contar al menos 24 días de desarrollo más una o dos semanas de maduración desde que la colonia empieza a poner en celdas de zángano. Y la cría de zángano es, además, el sitio preferido de la varroa.

La varroa y el ciclo de la cría

Un parásito con el mismo reloj que la abeja

La varroa solo se reproduce dentro de la cría operculada, así que su ciclo está calcado del de la abeja. La guía del Ministerio para veterinarios lo describe así: la hembra fundadora entra en una celda con larva justo antes de que se opercule; unas 60 horas después del operculado pone su primer huevo, que da un macho, y luego un huevo cada 30 horas, que dan hembras. Cuando la abeja nace, las hijas que han madurado salen con ella.

El tiempo bajo el opérculo es lo que lo decide todo. En la celda de obrera, con unos 12 días tapada, la guía calcula entre 1 y 1,2 hembras viables por ciclo; en la de zángano, que pasa unos 15 días operculada, entre 2 y 3. Además, la varroa prefiere claramente las celdas de zángano. En primavera, cuando la colonia cría machos, la población de ácaros se dispara.

El clima español modula ese ritmo. García-Fernández, Benítez y Orantes (Apidologie, 1995) siguieron colonias sin tratar en tres zonas climáticas de Andalucía entre 1990 y 1992. En las zonas más frías, de clima mediterráneo continental, la infestación alcanzaba su máximo antes; en la costa mediterránea subtropical, con floración casi todo el año (flora autóctona, cultivos subtropicales o invernaderos), el ácaro se desarrollaba tan deprisa que mataba colonias en pocos meses.

Cuadros trampa de zánganos

La preferencia por el zángano se aprovecha con el cuadro trampa: un cuadro sin lámina, o con lámina de celda grande, colocado en primavera al borde del nido de cría. Las abejas construyen celdas de zángano, la reina pone, la varroa entra y el apicultor retira la cría operculada antes de que nazcan los machos.

La cuenta es sencilla: el zángano se opercula hacia el día 10 y nace el 24, así que el corte tiene que hacerse dentro de esos 14 días. Si se pasa, se sueltan en la colmena todos los ácaros que se habían atrapado. Antonio Gómez Pajuelo, en su ponencia de 2020 para los apicultores de Málaga, recomienda eliminar la cría de zángano mensualmente. La guía del Ministerio pide destruir esa cría antes de los 24 días y advierte que no debe ser la única herramienta de control: la cría de obrera, mucho más abundante, también alberga varroa.

El corte de cría y el ácido oxálico

El ácido oxálico solo alcanza a los ácaros que van sobre las abejas, no a los que están bajo los opérculos. Por eso funciona cuando no hay cría, y la ficha técnica de Api-Bioxal pide usarlo solo en ausencia de cría o con la cría en su mínimo. La guía del Ministerio recuerda que en el sur y en la costa mediterránea la puesta puede pararse de forma natural en julio y agosto, buen momento para tratar.

Cuando la colonia no corta sola, se provoca el corte enjaulando la reina. La ficha de Api-Bioxal indica que, en tratamientos de verano, la mayor eficacia se obtiene con un confinamiento de al menos 25 días, porque así la colonia queda completamente sin cría. Los números salen del ciclo de vida: el último huevo de obrera puesto antes del enjaulado nace a los 21 días y el último de zángano, a los 24. Gómez Pajuelo resume el manejo así: enjaular la reina, eliminar la puesta a los 22 a 25 días y tratar.

La dosis, las fechas legales de tratamiento en cada comunidad autónoma y el resto de medicamentos autorizados están en el artículo sobre la varroa. El tratamiento siempre debe hacerse con un medicamento autorizado y bajo supervisión del veterinario de la explotación.

Leer la cría: cómo usar el ciclo de vida en el colmenar

Las fases de la cría son un calendario: leerlas dice qué ha pasado en las últimas semanas.

Fechar lo que ves

  • Huevos de pie: la reina estaba ahí ayer o anteayer. Si no la ves, no la busques más: está.
  • Solo huevos tumbados y larvas pequeñas, sin huevos de pie: la puesta se paró hace dos o tres días. Mira si hay realeras.
  • Larvas de todas las edades pero ningún huevo: la reina dejó de poner hace al menos tres días; puede haberse perdido, haber salido con un enjambre o haber frenado por falta de néctar o por calor.
  • Solo cría operculada: no hay puesta desde hace más de nueve días. Si encuentras realeras abiertas o rotas por un lateral, probablemente ya hay una reina virgen.
  • Ninguna cría en plena temporada: la colonia lleva más de tres semanas sin puesta, o tiene una reina virgen que aún no ha empezado.

Calcular fechas hacia delante

  • Nacimientos. Un cuadro de cría operculada de obrera estará vacío en 12 días como mucho. Útil para saber cuándo un núcleo tendrá abejas jóvenes o cuándo quedará sin cría tras un enjaulado.
  • Reina nueva. Si una colonia queda huérfana y cría a partir de larvas jóvenes, la reina virgen nace en unos 12 días; a partir de ahí hay que contar una o dos semanas para la fecundación y el inicio de la puesta, y otros 21 días para las primeras obreras. Son más de cinco semanas sin relevo de población.
  • Enjambrazón. Una realera operculada indica que la reina vieja puede salir con el enjambre primario en cualquier momento; las realeras tapadas nacen unos 8 días después de operculadas. Más detalles en el artículo sobre enjambrazón.

Señales de alarma en la cría

Opérculos abombados de zángano salteados sobre celdas de obrera delatan huevos sin fecundar: reina agotada o mal fecundada. Abejas recién nacidas con las alas arrugadas indican virus de las alas deformadas, transmitido por la varroa: es momento de contar ácaros. Cría salteada, opérculos hundidos o perforados y larvas de color anormal piden revisar las enfermedades de la cría antes de seguir.

Ajustar al clima de tu comarca

En la Meseta la cría arranca en marzo y abril; en la costa mediterránea, Andalucía baja y Canarias, en enero o febrero, y el gran parón es el de verano. Anota en cada visita cuántos cuadros de cría tiene cada colonia: tres o cuatro años de anotaciones te darán el ciclo de tu colmenar mejor que cualquier manual. El calendario apícola da el marco general por regiones.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las fases del ciclo de vida de la abeja?

Son cuatro: huevo, larva, ninfa o pupa y adulto. La reina pone el huevo en el fondo de la celda; a los tres días sale una larva que las nodrizas alimentan; cuando llena la celda, las obreras la cierran con un opérculo de cera y dentro se produce la metamorfosis. Al final, el adulto rompe el opérculo y sale.

¿Cuántos días tarda en nacer una abeja?

De la puesta al nacimiento pasan unos 16 días en la reina, 21 en la obrera y 24 en el zángano. Las tres castas pasan tres días como huevo; la diferencia está sobre todo en la fase de ninfa, bajo el opérculo: unos 7 días en la reina, 12 en la obrera y 15 en el zángano.

¿Cuánto vive una abeja obrera?

Depende de cuándo nace. Una obrera de primavera o verano vive en torno a 45 días, gastada por la cría y el pecoreo. Una obrera nacida en otoño vive hasta la primavera siguiente, varios meses. En la costa mediterránea y en Canarias, donde casi siempre hay algo de cría, la diferencia entre ambas es menos marcada que en la Meseta.

¿Cuánto vive un zángano?

Unas semanas. Nace a los 24 días de la puesta, empieza a volar enseguida y alcanza la madurez sexual entre unos 6 y 16 días después de nacer, según los estudios. Si fecunda a una reina muere en el acto. Si no, vive hasta que las obreras dejan de alimentarlo y lo expulsan cuando se corta el néctar.

¿Qué comen las larvas de abeja?

Todas las larvas reciben al principio jalea real de las nodrizas. Las que van a ser obreras o zánganos pasan, hacia el tercer día, a una papilla con miel y polen. Las larvas de reina reciben jalea real abundante durante toda su vida larvaria, en una realera. Esa diferencia de alimentación decide si una hembra será reina u obrera.

¿Una obrera puede convertirse en reina?

Una obrera adulta no. Lo que sí puede cambiar de destino es una larva hembra muy joven: si las obreras agrandan su celda en realera y la alimentan solo con jalea real, se desarrolla como reina. Por eso una colonia huérfana saca reina nueva si tiene larvas de obrera de menos de tres días, procedentes de huevos fecundados.

¿Qué son las abejas de invierno?

Son obreras que nacen a final del verano y en otoño, cuando baja la cría. Tienen el cuerpo graso desarrollado, mucha vitelogenina, una proteína de reserva ligada a la longevidad, y poca hormona juvenil. Crían poco, apenas pecorean y mantienen el racimo hasta la primavera. Si nacen parasitadas por varroa, viven poco y la colonia se despuebla.

¿Cuántos días hay que enjaular la reina para tratar la varroa?

Al menos 25 días, según la ficha técnica de Api-Bioxal. Es el tiempo para que nazcan todas las obreras (21 días) y los zánganos (24 días) puestos antes del enjaulado. Pasado ese plazo no queda cría operculada, la varroa está sobre las abejas y un goteo de ácido oxálico la alcanza. Consulta siempre con el veterinario de tu explotación.

Fuentes

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  2. Guía técnica para la lucha y control de la varroosis y uso responsable de medicamentos veterinarios contra la varroa: versión para apicultores (2019), Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
  3. Guía técnica para la lucha y control de la varroosis y uso responsable de medicamentos veterinarios contra la varroa: versión para veterinarios (2019), Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
  4. Ficha técnica de Api-Bioxal 0,71 g/g polvo para colmenas, AEMPS, CIMAVet
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